Actitudes Peligrosas

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Actitudes Peligrosas

Pero el problema no radica en las malas actitudes en sí mismas, sino en tener un corazón endurecido
Muchos de nosotros durante nuestra vida hemos tenido malas actitudes, pero el problema no radica en las malas actitudes en sí mismas, sino en tener un corazón endurecido y sin arrepentimiento, es decir que las malas actitudes que muchos hemos tenido o tenemos se vuelven peligrosas para nuestra propia vida cuando verdaderamente no queremos tener un cambio de actitud.
Vamos a reflexionar sobre tres actitudes que son peligrosas porque pueden traer fracaso, quebrantamiento y dolor a nuestra vida, es por eso que es importante reconocerlas y no endurecer nuestro corazón para poder tener un cambio en nuestra manera de actuar.
¿Qué es actitud? – Modo de ser, de comportarse o de obrar de una persona.
Veamos esas actitudes peligrosas que nos muestra la palabra de Dios:
I) NO QUERER RECIBIR CONSEJOS (ECLESIASTES 4:13)
Independientemente de la edad que tengamos, podemos ser adolescentes, jóvenes, adultos o ancianos, pero muchos tenemos la actitud del rey viejo y necio: No queremos recibir consejos.
Comprendamos primeramente que es un consejo: Es la opinión o parecer que alguien da o recibe acerca de su conducta futura. Es el parecer o la opinión que se emite o se recibe para hacer o dejar de hacer algo.
Quiere decir que un consejo es una opinión que alguien nos da para nuestro bien, para nuestro beneficio, pero lastimosamente muchos somos como el rey viejo y necio, no queremos que nadie nos diga nada, no queremos recibir consejos de nadie, y eso se llama soberbia.
Hay momentos en la vida que debes dejar a un lado tu arrogancia y debes empezar a escuchar consejos. ¿No crees que este es el momento oportuno para comenzar a hacerlo?
La palabra de Dios nos enseña que tener la mala actitud de no escuchar consejos es peligroso (Proverbios 5:11-13 / Proverbios 13:18)
Tenemos que tener una actitud humilde para recibir los consejos, pero también tenemos que tener la sabiduría reconocer que los mejores consejos para nuestra vida vienen de nuestros padres y de nuestro Dios por medio de su palabra y de los mensajes que se nos predican (Proverbios 19:21)
Escucha bien el consejo de quien sabe mucho, pero escucha sobre todo el consejo de quien te ama mucho. Y nadie nos ama como nuestro Dios.

II) COMPORTARNOS CON ALTANERÍA CUANDO SOMOS REPRENDIDOS (PROVERBIOS 29:1)
La reprensión es diferente al consejo, la reprensión no es solamente una opinión, sino que es expresión severa de desaprobación que se le hace a una persona a causa de su actuación o su comportamiento.
Cuando somos reprendidos por el Señor significa que lo que estamos haciendo en nuestra vida no esta bien, significa que tenemos que cambiar nuestra manera de actuar, pues nuestra manera de actuar no tiene la aprobación de nuestro Dios, sino lo contrario.
Lo normal y lo esperado es que después de la reprensión venga un cambio en nuestra vida, pero lastimosamente muchos cristianos cuando somos reprendidos endurecemos la cerviz es decir tomamos una actitud altanera y desafiante contra la palabra de Dios, una actitud que significa: No quiero cambiar ¿y qué?
Pero la palabra de Dios nos declara que cuando tomamos una actitud de altanería y no de humildad cuando somos reprendidos, de repente seremos quebrantados.
El Señor nos amonesta y nos reprende por medio de su palabra en tu lectura Bíblica, por medio de un sermón predicado en la iglesia, por medio de personas que son enviadas por el Señor para hacernos entender y que nos volvamos de nuestro mal camino, pero lamentablemente en lugar de humillarnos y reconocer nuestro error, nos llenamos de altanería y de soberbia en contra de Dios, como muchas veces lo hizo el pueblo de Israel (2 Reyes 17:13-14)
Para nuestro Dios la primera condición para restaurarnos, para sanarnos y bendecirnos es la humildad (2 Crónicas 7:14)

III) NO QUERER ACERCARNOS A DIOS A PESAR DE SUS LLAMADOS A NUESTRA VIDA (SALMO 32:8-10)
Dios tiene plan perfecto para nuestra vida, es Su camino, y el quiere mostrarnos el camino que debemos seguir para que nos vaya bien, Él nos llama para que nos acerquemos a Él y mostrarnos el camino que debemos seguir.
Pero ¿cuántas personas no quieren acercarse a Dios porque no quieren dejar sus malos caminos?, Dios les está llamando, pero no quieren acercarse a Él, y el Señor nos dice: No seas como el caballo o como el mulo sin entendimiento que tienen que ser sujetados con cabestro y con freno para que se acerquen a mí, ¿Para que vamos a esperar el freno para obedecer a Dios? (Santiago 3:3).

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